12 frases sacadas una a una de nuestras traducciones. No son citas de internet: cada una está comprobada contra el texto que puedes leer aquí mismo.
Se atribuye a Sun Tzu (孫子, «Maestro Sun»), un estratega que habría servido al rey de Wu en torno al siglo V a.C., durante el convulso periodo de las Primaveras y Otoños de la antigua China. Como ocurre con Lao Tse, su figura histórica es difusa; lo que ha llegado intacto es el texto, transmitido, comentado y aplicado sin interrupción durante más de dos milenios.
El arte de la guerra es de importancia vital para el Estado. Es cuestión de vida o muerte, un camino que lleva a la seguridad o a la ruina.
Toda guerra se basa en el engaño.
Atácalo donde no esté preparado, aparece donde no te espere.
La excelencia suprema consiste en quebrar la resistencia del enemigo sin combatir.
Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cien batallas.
Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, por cada victoria que obtengas sufrirás también una derrota.
Si no conoces al enemigo ni te conoces a ti mismo, sucumbirás en todas las batallas.
Ver la victoria solo cuando ya está al alcance del común de las gentes no es la cima de la excelencia.
El general hábil impone su voluntad al enemigo, y no permite que el enemigo le imponga la suya.
La rapidez es la esencia de la guerra: aprovecha la desprevención del enemigo, avanza por rutas inesperadas y ataca los puntos desguarnecidos.
Trata a tus soldados como a tus hijos, y te seguirán hasta los valles más profundos; míralos como a tus hijos queridos, y permanecerán a tu lado hasta la muerte.
El conocimiento de las disposiciones del enemigo solo puede obtenerse de otros hombres.
De nuestra propia traducción al español, hecha desde el original. Cada frase se ha comprobado palabra por palabra contra el texto publicado en Clasicalia; las que no aparecían literalmente se descartaron.
Sí. «El Arte de la Guerra» está en Clasicalia al completo, online y sin registro.