El Príncipe o los Discursos: el Maquiavelo que nadie lee
Uno se lee en dos horas y le dio fama de cínico. El otro, cuatro veces más largo, defiende la república y casi nadie lo abre.
Es el caso más raro de la historia del pensamiento político: el mismo hombre, en los mismos años y en el mismo destierro, escribió un manual para que un príncipe conserve el poder y un tratado en defensa del gobierno del pueblo.
De los dos, el mundo se quedó con el primero y con el adjetivo «maquiavélico». Los Discursos son cuatro veces más largos, mucho menos citados, y son el libro que leyeron los padres de las repúblicas modernas.
El PríncipeNicolás Maquiavelo2 h 21 min de lecturaLeer gratis →
Discursos sobre la primera década de Tito LivioNicolás Maquiavelo10 h 15 min de lecturaLeer gratis →El Príncipe, escrito para recuperar un empleo
Maquiavelo lo redactó en 1513, recién caído en desgracia, torturado y desterrado a su finca. Son 26 capítulos cortos dedicados a un Médici, con una intención práctica evidente: que le devolvieran un puesto en Florencia. No se lo devolvieron, y el libro no se publicó hasta después de su muerte.
Los Discursos, escritos para pensar
Los empezó por la misma época pero le llevaron años, y no hay dedicatoria interesada: comenta a Tito Livio para preguntarse por qué Roma duró tanto. La respuesta —instituciones, conflicto regulado, ciudadanos armados— es lo contrario de un consejo cortesano.
En qué se parecen
Tienen el mismo método, que es lo que hizo a Maquiavelo moderno: mirar cómo se comportan los hombres de hecho y no como deberían comportarse. Los dos rechazan el consejo moralizante, los dos usan ejemplos históricos como pruebas y los dos tratan la política como un oficio con reglas, no como una rama de la ética.
Y los dos comparten su idea más incómoda: en política el resultado juzga al medio, porque el que se empeña en ser bueno entre los que no lo son acaba destruido.
Una frase de cada uno
No he adornado ni rellenado esta obra con cláusulas ampulosas o palabras pomposas y magníficas, ni con ninguno de esos atractivos o adornos superficiales con los que muchos acostumbran describir y engalanar sus cosas, porque he querido que nada la honre o que solo la variedad de la materia y la gravedad del asunto la hagan grata.
Maquiavelo defiende un estilo directo y austero, sin retórica vacía, dejando que sea el contenido quien hable.
La multitud es más sabia y más constante que un príncipe
El título del capítulo 58, que sorprende a quien solo conoce «El príncipe»
Las diferencias, una a una
| El Príncipe | Discursos sobre la primera década de Tito Livio | |
|---|---|---|
| Para quién | Un príncipe que quiere conservar el poder | Ciudadanos que quieren durar libres |
| Extensión | 26 capítulos y una dedicatoria, unas 2 h 20 | 3 libros, 145 capítulos, unas 10 h |
| Mejor forma de gobierno | El principado, dadas las circunstancias | La república, sin dudarlo |
| Qué sostiene el Estado | La astucia y la fuerza del que manda | Las instituciones y el pueblo armado |
| Cómo se le recuerda | Le dio nombre al cinismo político | Casi no se le recuerda |
| Quién lo leyó | Todos los reyes de Europa | Los fundadores de Estados Unidos |
Cuál leer primero
Empieza por El Príncipe. Es corto, está mejor escrito y contiene las frases que has oído toda la vida. Lee al menos hasta el capítulo 18, el del león y la zorra, que es donde se juega su reputación.
Sigue por los Discursos si al terminar te queda la sospecha de que Maquiavelo no puede ser solo eso. No lo es: ahí está su pensamiento entero, y explica el otro libro. Sin los Discursos, El Príncipe parece un manual de canallas; con ellos, se entiende como lo que es, un informe técnico sobre un caso concreto.
Por dónde entrar en cada uno
Si solo vas a leer una cosa de cada libro, que sea esta:
- El PríncipeCapítulo 0: Dedicatoria a Lorenzo de Médici2 min
- Discursos sobre la primera década de Tito LivioLibro 0: Dedicatoria2 min
Preguntas frecuentes
¿Se contradice Maquiavelo?
Menos de lo que parece. El Príncipe describe qué debe hacer quien manda solo en un Estado nuevo e inestable; los Discursos, cómo se organiza un Estado para durar. Son dos problemas distintos, y él prefiere el segundo.
¿Cuál es el «verdadero» Maquiavelo?
Los Discursos, si hay que elegir: es más largo, más razonado y no tiene intención de agradar a nadie. Rousseau ya decía que El Príncipe es el libro de los republicanos, porque enseña al pueblo de qué es capaz un príncipe.
¿Hace falta haber leído a Tito Livio?
No. Maquiavelo resume el episodio romano antes de comentarlo, así que se sigue sin conocer la fuente. Si te pica la curiosidad, el interés está en cómo la usa, no en la historia.
¿Cuál influyó más en la política real?
El Príncipe en los gobernantes y los Discursos en las constituciones. Las repúblicas modernas —división de poderes, contrapesos, desconfianza del poder concentrado— vienen de la segunda tradición.
¿Están los dos completos y gratis?
Sí, los dos en traducción propia y sin registro: los 26 capítulos de El Príncipe y los tres libros de los Discursos.
